La Bolsa Mexicana

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Primer trimestre entre cifras y expectativas

Durante enero de 2026, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) ha mostrado actividad relevante que marca el pulso del mercado accionario local para el primer trimestre. El Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) cerró varias sesiones en máximos históricos por encima de las 66 000 unidades, alcanzando 67 403.08 puntos el 14 de enero, impulsado por ganancias en emisoras financieras, industriales y de consumo. Antes de ese registro, en la primera semana de 2026 el IPC operó alrededor de 65 014.37 unidades, mostrando recuperación tras el cierre de 2025.

Estos valores reflejan un mercado con cierto apetito por activos de riesgo, que se alimenta tanto del rendimiento histórico positivo de 2025 —donde el IPC registró su mejor año desde 2009— como de avances corporativos en sectores clave. No obstante, la actividad ha sido volátil: en otras jornadas de enero la BMV mostró correcciones moderadas, como una caída semanal del 0.26 % que llevó al IPC a cerca de 64 141.36 unidades, la mayor corrección desde octubre de 2025.

El comportamiento de los primeros 45 días del año ubica al mercado en una fase de consolidación técnica, con movimientos influenciados tanto por datos domésticos como por la percepción global de riesgo. En particular, factores externos como las tensiones geopolíticas recientes han generado cautela en otros mercados bursátiles, lo que también se ha traducido en fluctuaciones en índices correlacionados con la BMV.

De cara al cierre del primer trimestre (marzo 2026), las proyecciones de analistas apuntan a tres escenarios plausibles. En un escenario base, el IPC se mantendría en rangos entre las 66 000 y 67 500 unidades, reflejando estabilidad técnica y confianza moderada en el crecimiento económico mexicano. Si los indicadores macroeconómicos —como inflación, consumo y empleo formal— resultan más robustos de lo esperado, podría darse un escenario optimista con el índice superando los 68 000 puntos hacia marzo. Por el contrario, si las tasas de interés internas y globales se mantienen altas y reducen el apetito por riesgo, podríamos ver una corrección hacia niveles más bajos, especialmente si los datos de crecimiento económico local decepcionan.

Este enfoque prospectivo es esencial para inversionistas y gestores de portafolio que buscan entender no solo dónde está la BMV hoy, sino hacia dónde podría dirigirse en los próximos meses. En un contexto donde el rendimiento histórico de 2025 aún pesa en las expectativas, y donde las condiciones macroeconómicas globales siguen inciertas, el comportamiento del IPC hacia marzo funcionará como un termómetro tanto de la confianza local como del apetito global por activos emergentes.

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