UZBEKISTÁN.- Lejos de limitarse a su patrimonio histórico, Uzbekistán impulsa una transformación turística centrada en el invierno como nueva temporada de viaje. A pocos kilómetros de Tashkent, estaciones de esquí, paisajes montañosos y propuestas recreativas están atrayendo a un número creciente de viajeros que descubren una faceta poco conocida del país.
Invierno
Cuando bajan las temperaturas, el entorno se transforma. Las carreteras conducen a zonas altas cubiertas de nieve, los cafés de paso se llenan de visitantes y el viaje adopta un ritmo distinto. El invierno deja de ser una pausa para convertirse en una oportunidad, especialmente en las regiones montañosas cercanas a la capital.
El desarrollo más destacado es Amirsoy, un moderno complejo alpino que se ha posicionado como referencia del esquí en Uzbekistán. Con infraestructuras en expansión, pistas bien equipadas y servicios para todos los niveles, el resort recibe tanto a turistas nacionales como extranjeros. Sus responsables confirman un crecimiento acelerado del flujo turístico y trabajan en la ampliación de alojamientos, mientras los servicios de emergencia refuerzan su presencia en temporada alta.
Zona de Chimgan
En contraste, la zona de Chimgan presenta un turismo más relajado y accesible. Familias enteras llegan para disfrutar del día entre trineos, caminatas y comidas compartidas. Los teleféricos permiten acceder a miradores naturales y los nuevos proyectos incorporan propuestas innovadoras que amplían la oferta de actividades invernales en el país.
Para quienes buscan una experiencia distinta, Deer Hills se presenta como una alternativa serena. Esta granja, situada a corta distancia de Tashkent, invita a un contacto cercano con la naturaleza: alimentación de ciervos, encuentros familiares al aire libre y jornadas que transcurren sin prisas, lejos del dinamismo de las estaciones de esquí.
La capital también forma parte del mapa invernal. En la Humo Arena, una pista de hielo cubierta funciona durante todo el año. Allí conviven el entrenamiento deportivo, el aprendizaje infantil y el ocio nocturno, convirtiendo al patinaje en un atractivo urbano que complementa las escapadas a la montaña.
Durante años, Uzbekistán fue identificado principalmente con sus ciudades históricas y su gastronomía. Hoy, el país suma el turismo de invierno, los deportes de nieve y las experiencias estacionales a su estrategia de promoción, integrando montañas, hielo y modernidad en un destino que amplía su identidad sin dejar atrás su pasado milenario.


