Videojuegos impiden el deteriodo cerebral

Videojuegos impiden el deteriodo cerebral

ESTADOS UNIDOS.- Durante décadas, jugar videojuegos fue asociado con la inmadurez e incluso con conductas violentas. Sin embargo, esa percepción ha comenzado a cambiar de forma significativa. Actualmente, distintos enfoques científicos incluida la psicología han identificado posibles beneficios cognitivos derivados de esta actividad.

En este contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha respaldado indirectamente el hábito de jugar mediante el concepto de “envejecimiento activo”. Este enfoque plantea que, a medida que las personas envejecen, el deterioro cerebral es inevitable; no obstante, puede ser mitigado mediante actividades que estimulen constantemente la mente.

Por consiguiente, los videojuegos se posicionan como una herramienta potencialmente valiosa. Aquellos adultos que han jugado desde edades tempranas y continúan haciéndolo en su vida adulta podrían estar fortaleciendo, sin saberlo, sus redes neuronales. Esta estimulación sostenida favorecería la construcción de lo que los especialistas denominan “reserva cognitiva”.

En términos prácticos, dicha reserva permitiría compensar el deterioro cerebral natural que ocurre con la edad. En otras palabras, quienes han mantenido este tipo de estimulación mental podrían enfrentar de mejor manera enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Aun cuando la evidencia científica no es concluyente, algunos estudios han mostrado indicios prometedores. Por ejemplo, tras seis meses de jugar Super Mario 64, participantes presentaron un aumento en la materia gris del cerebro. Este hallazgo sugiere que los videojuegos sí generan cambios físicos en la estructura cerebral.

No obstante, los resultados a largo plazo todavía no pueden observarse con claridad. Será hasta dentro de varias décadas cuando se pueda evaluar si las generaciones actuales de jugadores envejecen con mejores capacidades cognitivas.

En síntesis, aunque aún falta evidencia definitiva, todo apunta a que los videojuegos podrían convertirse en aliados inesperados del envejecimiento saludable.

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