ESTADOS UNIDOS.- Un estudio académico revela que el cambio de identidad durante las vacaciones provoca que incluso los viajeros más ecológicos aumenten su impacto ambiental.
La conversación global sobre sostenibilidad en el turismo suele enfocarse en energías limpias, regulaciones y certificaciones verdes. Sin embargo, una investigación reciente de la Universidad de Queensland señala que el verdadero desafío puede estar en la mente del viajero.
El análisis detecta una paradoja: personas comprometidas con el reciclaje, el ahorro de agua o la reducción de emisiones en su día a día tienden a relajar esas prácticas cuando salen de vacaciones.
El viaje cambia quiénes creemos ser
La investigadora Dorine von Briel describe este fenómeno como la activación de una identidad distinta vinculada al ocio. En ese estado, la prioridad es la experiencia, el disfrute y la desconexión.
Los experimentos realizados demostraron que los individuos se perciben menos responsables ambientalmente al imaginarse en un destino turístico que al pensar en su rutina habitual. La diferencia no depende del lugar visitado, sino del significado simbólico que asociamos con viajar.
La académica Anna Zinn destaca que, aunque las personas cambian de rol constantemente, nunca antes se había cuantificado el efecto ambiental de esta “identidad vacacional”.
Por qué fallan muchas campañas verdes
La profesora Sara Dolnicar sostiene que los mensajes ecológicos suelen llegar demasiado tarde. Pedir al huésped que reutilice toallas o reduzca el tiempo de ducha cuando ya está inmerso en la lógica de indulgencia tiene un alcance limitado.
Esto obliga a replantear la sostenibilidad en el turismo desde una perspectiva conductual. El momento más estratégico para influir en el comportamiento sería antes del desplazamiento: durante la planificación, la compra del billete o la reserva del hotel.
Un sector con gran impacto climático
El turismo representa aproximadamente el 9 % de las emisiones globales de carbono, según investigaciones previas de la universidad australiana. Transporte, consumo energético y generación de residuos forman parte de una cadena que amplifica la huella ecológica del viajero promedio.
Cuando la identidad vacacional suaviza los límites personales, el impacto se multiplica. Por ello, la sostenibilidad en el turismo no puede depender únicamente de la conciencia individual.
Países que están cambiando las reglas
Algunas naciones ya han incorporado estrategias innovadoras:
Palaos exige a sus visitantes un compromiso formal de protección ambiental.
Nueva Zelanda promueve la “Promesa Tiaki” para fomentar respeto cultural y ecológico.
Bután limita el volumen turístico mediante una tarifa diaria orientada al desarrollo sostenible.
Estas iniciativas buscan moldear la mentalidad del viajero antes de su llegada.
El futuro de la sostenibilidad turística
La principal enseñanza del estudio es clara: la desconexión ambiental en vacaciones no es falta de valores, sino resultado de un cambio temporal de identidad.
Para que la sostenibilidad en el turismo sea efectiva, deberá integrarse en el diseño de la experiencia, los incentivos económicos y la comunicación previa al viaje.
Más que apelar a la culpa, el sector necesita construir sistemas que faciliten decisiones responsables incluso en contextos de ocio. El desafío no es eliminar el disfrute del viaje, sino alinearlo con la conservación del planeta.


