ESTADOS UNIDOS.- La NASA dio a conocer una nueva imagen del cometa interestelar 3I/ATLAS, registrada por la misión Europa Clipper mientras se dirigía hacia el sistema joviano. La fotografía fue obtenida el 6 de noviembre de 2025, cuando la nave se encontraba aproximadamente a 164 millones de kilómetros del cometa, aunque su divulgación se realizó en diciembre tras el análisis detallado de los datos.
Según explicó la agencia espacial, el procesamiento permitió detectar gases y compuestos que no pueden observarse mediante técnicas ópticas convencionales, lo que convierte esta captura en un recurso clave para el estudio de objetos provenientes de fuera del Sistema Solar.
Europa Clipper, una misión en tránsito que aprovecha cada oportunidad científica
Lanzada en octubre de 2024, Europa Clipper está destinada a investigar en profundidad Europa, una de las lunas heladas de Júpiter, tarea que comenzará oficialmente en 2030. Sin embargo, sus equipos ya están plenamente operativos, por lo que los especialistas aprovecharon esta etapa del viaje para dirigir los instrumentos hacia el cometa 3I/ATLAS.
Cómo se obtuvo la imagen ultravioleta
La observación fue posible gracias al Europa-UVS, un espectrógrafo ultravioleta diseñado para captar longitudes de onda invisibles al ojo humano. De acuerdo con datos citados por BBC Sky at Night Magazine, la toma requirió alrededor de siete horas continuas, permitiendo un análisis detallado de la coma del cometa, compuesta por partículas de polvo y gas.
Este tipo de estudios ofrece la oportunidad de identificar elementos primitivos difíciles de registrar con cámaras ópticas, aportando pistas sobre la historia y evolución de los cuerpos interestelares.
Un visitante más antiguo que el Sol
Detectado el 1 de julio de 2025, 3I/ATLAS destaca por su origen externo al Sistema Solar. Los astrónomos estiman que ha vagado por el espacio durante cerca de 7.000 millones de años, lo que lo convertiría en uno de los cometas más antiguos jamás observados, incluso anterior al nacimiento del propio Sol.
Su trayectoria reciente
El 19 de diciembre de 2025 alcanzó su punto de máxima aproximación a la Tierra, sin representar ninguna amenaza. Tras el encuentro, el cometa continuó alejándose del Sol, disminuyendo gradualmente su actividad y brillo, un comportamiento habitual en este tipo de objetos helados.


