CUBA.- El sol cae sobre Pálpite, en la Ciénaga de Zapata, pero la imagen que emerge dista mucho de la postal turística en una crisis enerética.
Que durante años posicionó a la región como uno de los destinos más atractivos de Cuba.
En lugar de los emblemáticos cangrejos rojos que cruzaban las carreteras, hoy predominan escenas de habitantes intentando encontrar electricidad en medio de crisis energética que alcanzan hasta 22 horas diarias.
En este contexto, la crisis energética agravada por la escasez de combustible ha trastocado profundamente la vida cotidiana y, sobre todo, ha impactado de manera directa al turismo, considerado uno de los pilares económicos del país.
“¿Qué turista querrá visitarnos en estas condiciones?”, cuestiona Manuela Arencibia Báez, propietaria de una casa de alquiler en Playa Larga, reflejando la incertidumbre que atraviesa el sector.
Cancelaciones, caída histórica y parálisis del sector
De acuerdo con datos oficiales, la llegada de turistas internacionales se desplomó 56% en febrero en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este descenso no solo evidencia el impacto inmediato de la crisis energética, sino también un deterioro estructural en la capacidad turística de la isla.
Asimismo, las cancelaciones de reservas se han vuelto constantes. Incluso visitantes que ya se encontraban en Cuba han tenido que suspender sus planes ante la imposibilidad de trasladarse por la falta de combustible.
La situación ha derivado en el cierre de hoteles y atracciones clave en Playa Larga, fenómeno que también se replica en destinos como Varadero, Cayo Santa María y Cayo Coco, consolidando un escenario de parálisis generalizada.
Un panorama más crítico que la pandemia
Aunque Cuba ha enfrentado durante décadas restricciones económicas, los testimonios locales coinciden en que la crisis actual supera incluso los momentos más difíciles de la pandemia de COVID-19.
Reservaciones provenientes de países como Suiza, Canadá, Francia y Alemania han sido canceladas, profundizando el golpe al sector. A ello se suma la escasez de agua potable, el deterioro de servicios médicos y la prácticamente inexistente movilidad independiente.
De paraíso natural a “pueblo fantasma”
La Ciénaga de Zapata, uno de los ecosistemas más ricos del Caribe, atraviesa hoy una transformación alarmante. Lo que antes era un punto clave para el ecoturismo, ahora es descrito por sus habitantes como un “pueblo fantasma”.
Propietarios locales reportan ocupación nula en temporadas que históricamente registraban alta demanda. Las carreteras deterioradas, el cierre de sitios emblemáticos y la ausencia de visitantes han dejado a la economía local sin alternativas viables.
En consecuencia, la crisis energética no solo ha afectado la infraestructura, sino que ha debilitado el tejido económico y social de una de las regiones más emblemáticas de Cuba.


